{"id":1403,"date":"2014-09-23T17:52:53","date_gmt":"2014-09-23T15:52:53","guid":{"rendered":"https:\/\/unavocesevilla.com\/blog\/?p=1403"},"modified":"2014-09-23T17:52:53","modified_gmt":"2014-09-23T15:52:53","slug":"articulo-experiencia-de-una-misa-tradicional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unavocesevilla.com\/blog\/?p=1403","title":{"rendered":"ART\u00cdCULO: EXPERIENCIA DE UNA MISA TRADICIONAL"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-family: 'Georgia','serif'; font-size: 12pt;\"><a href=\"https:\/\/unavocesevilla.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/25122013557.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-1127\" src=\"https:\/\/unavocesevilla.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/25122013557-150x150.jpg\" alt=\"25122013557\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>El blog <a href=\"http:\/\/elbuhoescrutador.blogspot.com.es\/\"><em>El B\u00faho escrutador <\/em><\/a>ha tenido la gentileza de\u00a0traducir\u00a0un art\u00edculo denominado, <i>La Misa no ha terminado, Deo gratias, <\/i>publicado en <i>La Nuova Bussola Quotidiana<\/i>, el escritor italiano Rino Cammilleri nos cuenta, las impresiones que le ha causado su reciente encuentro con la liturgia tradicional, en la peque\u00f1a iglesia de su pueblo veraniego.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: 'Georgia','serif'; font-size: 12pt;\">Una experiencia que nos sumerje en las razones por las cuales se hace recomendable la asistencia a la Misa tradicional.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: 'Georgia','serif'; font-size: 12pt;\">A continuaci\u00f3n transcribimos parte del art\u00edculo.<\/span><\/p>\n<p>&#8220;<em>La experiencia es aquella cosa que cuando ya la has hecho, notas que es demasiado tarde. De hecho, hoy s\u00e9 \u2013por experiencia- que, tanto mi abuelo (hombre muy religioso) como el Padre P\u00edo (santo, asceta y m\u00edstico) ten\u00edan raz\u00f3n. Ambos pasaron sus apuros por culpa del clero: las vicisitudes del Padre P\u00edo son conocidas (rel\u00e9ase mi libro La vida del Padre P\u00edo, Ed. Piemme, reimpreso varias veces), y mi abuelo (que era comerciante) sali\u00f3 medio arruinado econ\u00f3micamente por haberse fiado de unos sacerdotes en un negocio. Dicho todo esto, voy al grano.<\/em><\/p>\n<p><em>Desde hace muchos a\u00f1os que en mi mente la Misa dominical est\u00e1 asociada a una hora de martirio que con gusto preferir\u00eda evitar. Tedio. Tristeza. Homil\u00edas banales e interminables. Cancioncillas pop con letra est\u00fapida. Agotadoras y ret\u00f3ricas invocaciones al Padre eterno que terminan con un &#8220;esc\u00fachanos Se\u00f1or&#8221;. Sudorosos signos de paz. Rid\u00edcula mini procesi\u00f3n para llevar &#8220;los dones&#8221; al altar. Avisos parroquiales kilom\u00e9tricos para escuchar de pie antes de la bendici\u00f3n final (es decir, abusivamente incorporados en la liturgia). Un &#8220;Demos gracias a Dios&#8221;, que es (para m\u00ed) un grito de alivio antes de salir -\u00a1finalmente!- para ver las estrellas. Repito: ning\u00fan af\u00e1n de pol\u00e9mica. Solo se trata de mis personales sensaciones.<\/em><\/p>\n<p><em>Ahora, sin embargo, he descubierto que en la peque\u00f1a ciudad sobre el Lago Maggiore, donde suelo pasar el verano hay un sacerdote que dice la Misa antigua. Una sola, el s\u00e1bado por la tarde. Fui all\u00ed por curiosidad. S\u00ed, porque cuando reg\u00eda el viejo rito no sol\u00eda ir, as\u00ed que para m\u00ed era una verdadera novedad. Asombro: el celebrante hac\u00eda casi todo el solo, los asistentes deb\u00edan &#8220;responder&#8221; en raras ocasiones. Silencio. El centro de todo era el tabern\u00e1culo, no el show del sacerdote. Uno, en un rinc\u00f3n, entonaba los antiguos himnos en lat\u00edn y -sorpresa- alguna cosa me derret\u00eda por dentro. No me daba cuenta del paso del tiempo, me encontraba atento y concentrado como nunca, realmente estaba \u201cparticipando\u201d. Sal\u00ed incluso traspasado por un sentido de lo sagrado que nunca antes hab\u00eda experimentado. Hab\u00eda a disposici\u00f3n unos libros para seguir la Misa, aquellos con cintas de color rojo para se\u00f1alar las p\u00e1ginas. Yo no entend\u00eda mucho, pero -otra sorpresa- una bengalesa sentada a mi lado, captando mi dificultad, comenz\u00f3 a indicarme los pasos correctos.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a1Una bengalesa! El 5 de agosto, una lectora romana me escribi\u00f3 cont\u00e1ndome de la Misa a la que hab\u00eda asistido por la ma\u00f1ana en la Bas\u00edlica de Santa Mar\u00eda La Mayor. Cada a\u00f1o, en el aniversario de la fiesta, se celebra solemnemente en lat\u00edn. Escribe la lectora: &#8220;Me encontr\u00e9 cantando y respondiendo junto a una pareja de j\u00f3venes alemanes y dos negras americanas que conoc\u00edan a la perfecci\u00f3n las partes de la misa en lat\u00edn, tanto rezadas como cantadas; lo mismo me sucedi\u00f3 hace a\u00f1os con unos japoneses; y este es un modo verdaderamente conmovedor de sentir y experimentar la catolicidad de la Iglesia&#8221;. Desde luego: para \u00abponerse al d\u00eda\u00bb con los a\u00f1os sesenta -del siglo pasado- la Iglesia renunci\u00f3 a su lengua sagrada (mientras que el juda\u00edsmo y el islamismo mantienen rigurosamente la suya). El resultado de lo que Vittorio Messori defini\u00f3 en una entrevista como &#8220;un golpe clerical&#8221; es que si recorro, que s\u00e9 yo, Espa\u00f1a, tengo que asistir a Misas en catal\u00e1n, castellano, euskera y as\u00ed sucesivamente.<\/em><\/p>\n<p><em>En el turista cat\u00f3lico con dificultad advierto a un hermano y la &#8220;catolicidad&#8221; de la que hablaba la lectora se convierte en teor\u00eda, no en un sentimiento palpable. Perd\u00f3n, pero nosotros tambi\u00e9n estamos hechos de cuerpo. En aquella peque\u00f1a iglesia en el Lago Maggiore he visto a un sacerdote que llevaba a Dios las oraciones del pueblo que estaba detr\u00e1s de \u00e9l en religioso (es el caso de decirlo) recogimiento. Naturalmente \u2013me ha contado despu\u00e9s- se ha enemistado con el obispo y con todos los colegas de la di\u00f3cesis a causa de su obstinaci\u00f3n \u2013llamada de &#8220;lefebvriana&#8221;- de querer celebrar una (\u00a1solo una!) Misa a la semana seg\u00fan el motu proprio de Benedicto XVI. Pero tranquilos, cuando haya terminado el verano y est\u00e9 de regreso en la ciudad no tengo ninguna intenci\u00f3n de recorrer kil\u00f3metros para ir a buscar una Misa de rito &#8220;extraordinario&#8221; (sic!). Ofrecer\u00e9, como siempre, mi pena dominical al Se\u00f1or en la parroquia acostumbrada, en descargo de mis pecados.&#8221;.<\/em><\/p>\n<p>Para consultar el art\u00edculo completo <a href=\"http:\/\/elbuhoescrutador.blogspot.com.es\/2014\/09\/un-encuentro-con-la-misa-tridentina.html\">pinche aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El blog El B\u00faho escrutador ha tenido la gentileza de\u00a0traducir\u00a0un art\u00edculo denominado, La Misa no ha terminado, Deo gratias, publicado en La Nuova Bussola Quotidiana, el escritor italiano Rino Cammilleri nos cuenta, las impresiones que le ha causado su reciente encuentro con la liturgia tradicional, en la peque\u00f1a iglesia de su pueblo veraniego. 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