{"id":1263,"date":"2014-04-07T19:41:16","date_gmt":"2014-04-07T17:41:16","guid":{"rendered":"https:\/\/unavocesevilla.com\/blog\/?p=1263"},"modified":"2014-04-07T19:41:16","modified_gmt":"2014-04-07T17:41:16","slug":"breve-catequesis-sobre-la-misa-tradicional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/unavocesevilla.com\/blog\/?p=1263","title":{"rendered":"BREVE CATEQUESIS SOBRE LA MISA TRADICIONAL"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/unavocesevilla.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/SAN_MA1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-1264\" style=\"margin-right: 8px; margin-left: 8px;\" alt=\"SAN_MA~1\" src=\"https:\/\/unavocesevilla.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/SAN_MA1-150x150.jpg\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a>El blog\u00a0<em><a href=\"http:\/\/elbuhoescrutador.blogspot.com.es\/\">El B\u00faho Escrutador<\/a>, <\/em>varias veces recomendado,\u00a0ha publicado una\u00a0traducci\u00f3n castellana de un hermoso texto de Antonio Margheriti Mastino, a modo de breve catequesis sobre la Misa seg\u00fan el Rito Romano tradicional, especialmente cuando se celebra y participa -sacerdote y fieles-\u00a0imbuidos de\u00a0una atm\u00f3sfera de silencio, soledad,\u00a0y recogimiento. Dentro de una concisi\u00f3n casi po\u00e9tica, el autor nos hace sentir el drama sacrificial que se renueva en toda Misa y que la liturgia tradicional logra significar tan convincentemente.<\/p>\n<div><\/div>\n<div><span style=\"text-decoration: underline;\"><b>En el Altar a la hora de nona. Silencio y soledad del G\u00f3lgota: asistiendo a la misa antigua<\/b><\/span><\/div>\n<div><\/div>\n<div><i>Antonio Margheriti Mastino<\/i><\/div>\n<div><\/div>\n<div><b>Hay dos aspectos<\/b> en particular que nos dan cuenta del sentido profundo de la Misa, especialmente seg\u00fan el rito Extraordinario, que yo personalmente prefiero: el silencio y la soledad. El altar, antes, durante y despu\u00e9s del Sacrificio, est\u00e1 envuelto en el silencio. Y de la soledad del celebrante<i>, &#8220;Alter Christus&#8221;<\/i> (otro Cristo).<\/div>\n<div><\/div>\n<div><b>Pero c\u00f3mo, se dir\u00e1, la Pascua<\/b> y su celebraci\u00f3n son tambi\u00e9n &#8220;un triunfo&#8221;. Ciertamente, as\u00ed es. Pero tambi\u00e9n es el perpetuarse de la pasi\u00f3n y muerte de Cristo. Ellas se desarrollan en el silencio, en la soledad, en la traici\u00f3n, en las negaciones, en la huida de los disc\u00edpulos. En la \u00daltima Cena, Cristo es traicionado y vendido por Judas; en el huerto de los Olivos, en la noche que precede al suplicio, Cristo es dejado solo sudando sangre, mientras los disc\u00edpulos se duermen en lugar de orar con \u00e9l, lo \u00fanico que les hab\u00eda pedido. En esa misma noche Pedro lo niega tres veces; ninguno intenta salvarlo, ninguno se ofrece a llevar la Cruz por un momento (el mismo Cireneo fue obligado a hacerlo). Ninguno parece ya conocerlo o reconocerlo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><b>Cristo en un instante de dolor verdaderamente humano<\/b>, hace presente en voz alta a su Dios, al <i>Abb\u00e1<\/i> (a su Padre), el abismo de desgracia y soledad en el que se precipita inerte.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><b>La &#8220;soledad.&#8221;<\/b> La misma soledad, que en ese momento sobre el altar del Sacrificio Supremo, nuevo G\u00f3lgota, donde verdaderamente y de nuevo irrumpe la Pasi\u00f3n de Cristo, experimenta el sacerdote, <i>&#8220;Alter Christus&#8221;<\/i>.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><b>El sacerdote est\u00e1 solo delante del altar<\/b>. Y a esta soledad se suma la sombra propia de la soledad que es el silencio. Sobre la colina desolada del G\u00f3lgota, y aun antes, en el huerto y, m\u00e1s tarde, en el sepulcro, Cristo est\u00e1 solo y en silencio. Es el silencio de su obediencia, del c\u00e1liz de la amargura, del sudor ensangrentado. Es el silencio de la impotencia, que por un momento parece tambi\u00e9n de Dios. &#8220;Padre m\u00edo, <i>Abb\u00e1<\/i>, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?&#8221;. El &#8220;silencio&#8221; de Dios, en ese instante, parece como el abismarse de la Divinidad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><b>Pero es tambi\u00e9n la impotencia y desolaci\u00f3n<\/b> que procede del primer y perpetuo \u201cs\u00ed\u201d manifestado en la obediencia de Mar\u00eda, que acepta que este Hijo no era para ella: <i>&#8220;Stabat Mater Dolorosa&#8230;&#8221;,<\/i> al pie de la cruz. Es ese silencio tremendo que tambi\u00e9n advierte, en su lecho de muerte, la peque\u00f1a gran Teresa de Lisieux, cuando se queja, en aquel momento extremo de agon\u00eda e incertidumbre, de la &#8220;no presencia de Dios.&#8221;<\/div>\n<div><\/div>\n<div><b>Silencio<\/b>. Como permanecieron en silencio los disc\u00edpulos, Mar\u00eda, y todos cuantos amaban a Cristo el Mes\u00edas; al pie de la cruz o escondidos, todos callaron, impotentes, por obediencia o por cobard\u00eda, todos quedan en silencio, incluso como petrificados por el dolor y la confusi\u00f3n, o simplemente porque as\u00ed &#8220;deb\u00edan de suceder\u201d las cosas&#8230; todos permanecieron en silencio. S\u00f3lo asistieron a la pasi\u00f3n y muerte del Hijo de Dios.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><b>Es la misma raz\u00f3n<\/b> por la que los fieles no deben &#8220;participar&#8221;, sino asistir a la misa del Sacrificio. En profundo silencio; el mismo silencio que envuelve al sacerdote mientras realiza el Sacrificio de Cristo. Y tambi\u00e9n de s\u00ed mismo. S\u00f3lo tienen que &#8220;aceptar&#8221;, secundar lo ineluctable, aquel milagro que no nos ha dejado &#8220;hu\u00e9rfanos&#8221; sobre la tierra, como lo hab\u00eda prometido el Mes\u00edas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><b>Pero entonces, \u00bfqu\u00e9 sucede con la Resurrecci\u00f3n? Ciertamente es un triunfo<\/b>. Pero es un triunfo conocido en la sombra, propio de un Dios sin arrogancia. Y acontece una vez\u00a0 m\u00e1s en medio del silencio y de la soledad. Dentro de un sepulcro de piedra, en la noche, en ausencia de todos, excepto los soldados llamados a vigilar el exterior de la tumba. De la misma manera, en voz baja, en el silencioso y casi secreto y oscuro susurrar del sacerdote &#8220;Alter Christus&#8221; sobre el altar del Sacrificio, se har\u00e1 presente la Resurrecci\u00f3n. Siempre en medio del silencio y de la soledad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><b>He aqu\u00ed explicado el por qu\u00e9<\/b> y el c\u00f3mo del asistir al Santo Sacrificio de la Misa. De la Misa antigua. Lejos del clamor y del ruido, del bullicio y de los s\u00edndromes de protagonismo, de los micr\u00f3fonos trepidantes y aturdidores, de la exuberante palabrer\u00eda huera y de los aplausos de la misa reformada t\u00edpica de los a\u00f1os 70, los a\u00f1os m\u00e1s cansadores de consignas, populistas, in\u00fatiles que jam\u00e1s se hayan visto en la faz de la tierra.<\/div>\n<div>Fuente:<\/div>\n<div><b><a href=\"http:\/\/www.papalepapale.com\/cucciamastino\/mastinate-quotidiane\/sullaltare-allora-nona-silenzio-e-solitudine-del-golgota-a\" target=\"_blank\">http:\/\/www.papalepapale.com\/cucciamastino\/mastinate-quotidiane\/sullaltare-allora-nona-silenzio-e-solitudine-del-golgota-a<\/a><\/b><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El blog\u00a0El B\u00faho Escrutador, varias veces recomendado,\u00a0ha publicado una\u00a0traducci\u00f3n castellana de un hermoso texto de Antonio Margheriti Mastino, a modo de breve catequesis sobre la Misa seg\u00fan el Rito Romano tradicional, especialmente cuando se celebra y participa -sacerdote y fieles-\u00a0imbuidos de\u00a0una atm\u00f3sfera de silencio, soledad,\u00a0y recogimiento. 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